lunes, 18 de agosto de 2008

¿Es mejor esperar o andar?

Aquella mujer siempre estaba sentada en el banco de piedra frente a su casa. La hora no importaba, la climatología tampoco. Sola.

Al llegar a su altura la pregunta era obligada: "¿Niña, que hora llevas?". Y amablemente respondía con la hora que era.

Su casa al pasar al instituto, al médico, al autobus, al barco... estaba siempre en mi camino hacia cualquier parte. Y la misma pregunta todos los días y en cualquier momento: la hora.




Cuando descubrí que no era la única a la que preguntaba la hora dejé de sentirme especial o obligada a contestar, había más con relojes. Me cerré en banda y pasaba cada día a su lado diciendo no tengo reloj mientras lo escondía bajo el jersey.

Un día no la ví. Dejó de esperar, lo que estaba esperando había llegado. La eché de menos, me arrepentí de la ira infantil que me impidió entender qué hacía aquella mujer esperando sentada en su banco de piedra mientras los demás pasabamos andando delante de ella.

lunes, 11 de agosto de 2008

El desencuentro

Estaba tan nerviosa que solo recuerdo llegar al punto de encuentro.

Los minutos iban pasando sobre la hora, y la impaciencia me hacía caminar de un lado a otro de la entrada del centro comercial. ¿ Porqué habíamos quedado en un centro comercial?

Tampoco tenía claro si aparecerías andando, en coche... todo era una incógnita. ¿Porqué no me lo habías dicho ?

Había pasado demasiado tiempo, la gente pasaba caminando o en coche, en pareja, grupos o solos y todos me observaban, todos.. como si estuviera haciendo algo malo. ¿ Porqué no me habías llamado ?





Apareció tu coche, te vi a lo lejos venir y sonreías. Esa sonrisa mitigo la angustia de la espera. Algo cayó sobre tu coche, paraste en seco a mi lado. ¿ Qué era?

Un joven cayó sentado en tu asiento trasero, rompió el techo y por extraño que me resultara no estaba herido. No tenía dinero, había perdido su paracaídas y no podía pagar el arreglo.

Renacía la angustia, no podíamos estar a solas. Me cogías la mano mientras llegaba la policía, los bomberos y todo el servicio necesario para tal surrealista situación. Seguíamos sin poder estar a solas.

Yo me tenía que ir, tu arreglar todo lo que había sucedido. Yo me iba, sola de nuevo, sin poder estar contigo.

¿ Porqué no habías ido a recogerme al tren ?