Los minutos iban pasando sobre la hora, y la impaciencia me hacía caminar de un lado a otro de la entrada del centro comercial. ¿ Porqué habíamos quedado en un centro comercial?
Tampoco tenía claro si aparecerías andando, en coche... todo era una incógnita. ¿Porqué no me lo habías dicho ?
Había pasado demasiado tiempo, la gente pasaba caminando o en coche, en pareja, grupos o solos y todos me observaban, todos.. como si estuviera haciendo algo malo. ¿ Porqué no me habías llamado ?

Apareció tu coche, te vi a lo lejos venir y sonreías. Esa sonrisa mitigo la angustia de la espera. Algo cayó sobre tu coche, paraste en seco a mi lado. ¿ Qué era?
Un joven cayó sentado en tu asiento trasero, rompió el techo y por extraño que me resultara no estaba herido. No tenía dinero, había perdido su paracaídas y no podía pagar el arreglo.
Renacía la angustia, no podíamos estar a solas. Me cogías la mano mientras llegaba la policía, los bomberos y todo el servicio necesario para tal surrealista situación. Seguíamos sin poder estar a solas.
Yo me tenía que ir, tu arreglar todo lo que había sucedido. Yo me iba, sola de nuevo, sin poder estar contigo.
¿ Porqué no habías ido a recogerme al tren ?
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